Tiempo de lectura: 6 minutos
Imagen: Ruben Marcu

Documentos médicos, información financiera, fotografías privadas y credenciales se filtran diariamente en suscripciones de inteligencia artificial utilizadas por múltiples personas.

El acceso a herramientas de inteligencia artificial mediante cuentas compartidas se ha convertido en una alternativa económica a las suscripciones individuales. Por unos pocos euros al mes, determinados servicios intermediarios permiten utilizar una misma cuenta de pago entre varios usuarios.

El ahorro, sin embargo, puede tener una consecuencia que muchos compradores parecen desconocer: todo aquello que una persona deja dentro de la cuenta queda accesible para los siguientes usuarios que entren en ella. Y lo peor de todo es que cuando el comprador sea consciente, posiblemente ya sea tarde: jamás podrá volver a borrar esos datos.

Evidencias encontradas en cuentas compartidas de ChatGPT. ARAINTEL

Durante esta investigación sobre el mercado de suscripciones compartidas de inteligencia artificial se analizaron cuentas de ChatGPT proporcionadas mediante este tipo de servicios.

Entre el material hallado se han encontrado documentación financiera, documentos médicos, fotografías personales, imágenes de menores, capturas relacionadas con cuentas bancarias, documentos administrativos, presentaciones, direcciones, fotografías de viviendas y espacios privados, así como contraseñas.

Un modelo basado en dividir el coste de una suscripción

El funcionamiento observado es relativamente sencillo. Una empresa o intermediario mantiene una suscripción de pago y permite que diferentes clientes utilicen las mismas credenciales. El usuario recibe acceso temporal a dicha cuenta que también puede ser utilizada por más personas dependiendo la capacidad y precio de esta.

En una de las plataformas analizadas durante la investigación, el acceso a ChatGPT aparecía anunciado por aproximadamente 4,16 euros mensuales. Como referencia, OpenAI publica actualmente ChatGPT Plus a un precio oficial de 20 dólares mensuales. Por consiguiente, se entiende que la diferencia de precio se consigue, en la práctica, repartiendo el coste de una única suscripción.

Plataforma conocida de sharing de suscripciones de IA. ARAINTEL

En las páginas analizadas, los propios intermediarios anuncian normalmente que el acceso a una suscripción de inteligencia artificial se comparte entre cuatro y seis usuarios, aunque este número varía según el servicio contratado y el tipo de plan.

Sin embargo, al acceder posteriormente a la información asociada a algunas de las cuentas investigadas, la situación observada no siempre coincidía con esa cifra comercial. En determinados casos aparecían hasta 14 dispositivos o accesos verificados vinculados a una misma cuenta, muy por encima de los cuatro o seis usuarios anunciados inicialmente.

El acceso está automatizado

El servicio estudiado intenta reducir la fricción del proceso. Después de realizar la compra, el cliente obtiene en la propia plataforma los datos necesarios para iniciar sesión: correo de acceso, contraseña y un código temporal de autenticación en dos pasos.

Sistema de verificación de la plataforma. ARAINTEL

El sistema genera automáticamente el código necesario para superar la verificación en dos pasos, que se renueva periódicamente. También puede ofrecer acceso a códigos enviados por correo electrónico cuando el inicio de sesión requiere una comprobación adicional. Esto permite que una persona que no es propietaria original de la cuenta entre en ella sin necesitar contacto directo con quien mantiene las credenciales.

El problema no son únicamente las conversaciones

La percepción habitual de un usuario puede ser que entre cientos de conversaciones, la suya quedará perdida y que nadie dedicará tiempo a buscarla, pero el contenido no necesariamente se encuentra únicamente dentro del historial de conversaciones.

Una de las cuentas examinadas mostraba, en la sección de almacenamiento de ChatGPT, 2,94 GB utilizados de un máximo de 20 GB; esto transforma sustancialmente la facilidad con la que un tercero puede localizar información, en este caso imágenes y archivos, llenos de videos y archivos privados.

Almacenamiento de una de las cuentas. ARAINTEL

Documentos que difícilmente se entregarían a un desconocido

En las muestras aparecen con frecuencia documentos médicos, documentación bancaria, documentos administrativos y fotografías de espacios privados. También se localizaron capturas relacionadas con contraseñas y procesos de registro, imágenes personales y fotografías en las que aparecen menores.

Bóveda de almacenamiento de una suscripción compartida de ChatGPT. ARAINTEL

Parte de este comportamiento resulta comprensible ya que recurrimos a sistemas de inteligencia artificial cuando necesitamos ayuda para interpretar información que no dominamos.

Un usuario puede subir un análisis médico para pedir una explicación en lenguaje sencillo. Otro puede adjuntar un extracto bancario para consultar un movimiento. Otro puede proporcionar una factura, un contrato, una carta administrativa o una captura de pantalla para preguntar qué significa.

En una cuenta individual, esa persona puede asumir que está interactuando desde su propio espacio. En una cuenta compartida, esa expectativa cambia completamente. El mismo documento puede permanecer accesible cuando el comprador abandona el servicio y otra persona recibe posteriormente acceso a las mismas credenciales.

Ejemplo de un documento clínico encontrado en la bóveda de almacenamiento. ARAINTEL

El riesgo continúa después de cancelar la suscripción

Uno de los elementos más relevantes detectados durante la investigación es que la exposición de la información no termina necesariamente cuando el usuario deja de pagar el acceso; de hecho, se intensifica. Una persona puede contratar una cuenta compartida durante un periodo limitado, utilizarla y cancelar posteriormente el servicio, pero los archivos, imágenes y conversaciones que haya subido pueden permanecer almacenados dentro de la misma cuenta y seguir siendo accesibles para los usuarios que reciban las credenciales posteriormente.

Una vez perdido el acceso, el antiguo usuario deja de tener capacidad para revisar, modificar o eliminar la información que dejó almacenada. La investigación también observó una diferencia significativa entre cuentas recientes, donde el volumen de datos era reducido, y cuentas con mayor antigüedad, en las que se acumulaban grandes cantidades de conversaciones, archivos e imágenes procedentes de diferentes usuarios.

De una filtración casual a un ataque dirigido

Que un documento quede visible para otra persona no implica automáticamente que vaya a producirse un uso fraudulento. Sin embargo, determinados tipos de información pueden convertirse en elementos de gran valor para alguien con intención maliciosa.

Un documento bancario puede aportar datos sobre una entidad financiera, movimientos o información identificativa; una fotografía puede revelar una vivienda, un lugar de trabajo o el entorno personal de un usuario; y un informe médico puede exponer datos especialmente sensibles sobre su privacidad. Del mismo modo, una captura de pantalla con configuraciones, correos electrónicos o nombres de usuario puede aportar información útil para intentar comprometer otras cuentas.

El riesgo aumenta cuando diferentes piezas de información aparecen dentro de una misma cuenta y pueden relacionarse entre sí. Datos aparentemente aislados pueden convertirse en un perfil más completo de una persona, facilitando técnicas como el phishing dirigido a través de la ingeniería social o la suplantación de identidad a través de la recuperación fraudulenta de cuentas.

El ámbito profesional añade otra dimensión

El problema adquiere una dimensión adicional cuando estas cuentas compartidas son utilizadas en entornos profesionales. Un trabajador que emplea una cuenta compartida para analizar contratos, presupuestos, hojas de cálculo, presentaciones comerciales, documentación interna o comunicaciones con clientes puede estar exponiendo información corporativa a usuarios ajenos a la organización.

En estos casos, el riesgo no se limita a la privacidad personal, sino que puede afectar a datos de clientes, estrategias empresariales, precios, documentación técnica, información contractual o cualquier otro contenido considerado confidencial.

Compartir las credenciales contraviene las condiciones los proveedores de IA

La existencia de este mercado de cuentas compartidas no significa que los proveedores autoricen este tipo de uso. De hecho, la política específica sobre cuentas compartidas de OpenAI, cuyo producto es el que ha sido analizado, advierte de que una cuenta está destinada a la persona que la creó y que compartir el acceso puede comprometer tanto la información personal como los datos asociados a la cuenta.

Limitaciones de la investigación

Los resultados obtenidos permiten confirmar la existencia de esta práctica y documentar casos concretos de exposición de información dentro de cuentas compartidas de suscripciones a plataformas de inteligencia artificial. Sin embargo, la investigación no pretende establecer una estimación global del fenómeno ni determinar qué porcentaje del total de cuentas compartidas contiene datos sensibles, ya que la muestra analizada no representa necesariamente el conjunto del mercado.

Del mismo modo, los casos observados no implican que todos los usuarios de estos servicios introduzcan información privada ni que todas las cuentas compartidas presenten el mismo nivel de exposición. La cantidad y naturaleza de los datos encontrados pueden variar en función de factores como la antigüedad de la cuenta, el número de usuarios que hayan tenido acceso, el tipo de suscripción o los hábitos de uso de cada persona.

Por este motivo, los datos relativos al número de usuarios, dispositivos vinculados, volumen de archivos almacenados o antigüedad de las cuentas deben interpretarse exclusivamente dentro del contexto de la muestra examinada. Para obtener conclusiones representativas del conjunto del mercado sería necesario ampliar el estudio con una metodología estadística, un mayor número de cuentas analizadas y criterios de selección definidos previamente.