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ELYSEE | Judith Litvine

Organizada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro de la India, Narendra Modi, la Cumbre de Acción de la IA, llevada a cabo la semana pasada en la Ciudad de la Luz, ha acogido intensas sesiones de debate sobre cómo la comunidad internacional debía abordar la inteligencia artificial.

Entre los temas que han sido tendencia están su desarrollo a nivel masivo y su disposición para toda la comunidad internacional; su regulación para evitar que desprestigie a nadie y se alinee con los derechos y libertades universales; y su sometimiento a los intereses sociales y a las entidades públicas.

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Para responder a estos desafíos, las sesiones se estructuraron en torno a cinco ejes temáticos: el interés público sobre la IA, su impacto en el mercado laboral, la transformación de actividades creativas y culturales, la necesidad de establecer regulaciones responsables y la gobernanza global de esta tecnología.

Dichas sesiones dieron como resultado la redacción y firma de la “Declaración sobre una IA inclusiva y sostenible para las personas y el planeta”, un documento que establece los seis puntos clave para definir el propósito, los objetivos y los mecanismos necesarios para el desarrollo de la inteligencia artificial dentro de los estándares internacionales.

La declaración

Statement on Inclusive and Sustainable Artificial Intelligence for People and the Planet | Service de Presse

La declaración tomó como punto de partida la importancia de reforzar la diversidad en el entorno de la inteligencia artificial, promoviendo un enfoque inclusivo, abierto y respetuoso con los derechos humanos. Desde esta perspectiva, se estableció que las iniciativas en materia de IA debían alinearse con los marcos regulatorios propuestos por organismos internacionales como la UNESCO, la OECD, el Consejo de Europa y foros como el G7 y el G20.

Además de estos principios, se fijaron nuevas prioridades, entre ellas la promoción de la accesibilidad digital, el desarrollo de una IA sostenible para el planeta y la creación de condiciones que fomentaran la innovación sin restricciones de mercado. Para garantizar estos objetivos, la cumbre estableció medidas como la implementación de una plataforma de interés público sobre IA y la creación de observatorios especializados en el consumo energético de estas tecnologías y su impacto en el mercado laboral.

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Asimismo, el documento resaltó la necesidad de continuar el debate sobre los límites, riesgos y aplicaciones de la IA, promoviendo el diálogo entre todas las partes implicadas en su desarrollo y uso. También se enfatizó la importancia de anticiparse a los desafíos que esta tecnología podría generar, regulándola de manera preventiva.

Como resultado de estas discusiones, la declaración fue suscrita por 60 países y diversas organizaciones, entre ellas la Unión Europea y la Comisión de la Unión Africana. Sin embargo, al cierre de la cumbre, se identificó un primer obstáculo: la ausencia de ratificación por parte de Reino Unido y Estados Unidos, lo que evidenció discrepancias en torno a la gobernanza global de la IA y sus implicaciones estratégicas.

Discrepancias

Emmanuel Macron hablando con Sam Altman, CEO de OpenAI | Reuters. Aurelien Morissard

La oposición de Estados Unidos a la declaración resultó especialmente preocupante, dado que el país alberga la mayor industria de inteligencia artificial del mundo.

Esta postura se acentuó tras el impulso dado por la administración de Donald Trump al uso de la IA en el libre mercado y en las instituciones gubernamentales. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, justificó el rechazo al acuerdo al considerar que una regulación excesiva podría frenar el desarrollo de una industria aún en sus primeras etapas de crecimiento.

Durante la cumbre, argumentó ante los líderes mundiales que la IA representaba una oportunidad que el nuevo Gobierno de Trump no iba a desaprovechar y que, en consecuencia, era necesario respaldar regulaciones que fomentaran su expansión, en lugar de imponer normativas proteccionistas que limitaran su desarrollo.

Por otro lado, el Gobierno británico negó que su rechazo a la declaración implicara un alineamiento con la postura de Estados Unidos. Un portavoz oficial aseguró que el Reino Unido continuaría colaborando estrechamente con sus socios internacionales y destacó su participación en otros acuerdos alcanzados durante la cumbre, especialmente en materia de sostenibilidad y ciberseguridad.

Asimismo, recordó que el Reino Unido había sido el primer país en albergar una cumbre sobre inteligencia artificial en Londres en 2023. No obstante, justificó su negativa alegando que el documento final carecía de la claridad necesaria en lo referente a la gobernanza global de la IA y los desafíos que esta tecnología representa para la seguridad nacional.

Esquema de riesgo de la IA en el AI Act

Diagrama Mermaid

Por una parte, la Unión Europea presenta una regulación extensa y detallada a través del AI Act, que clasifica la inteligencia artificial según su nivel de riesgo y complementa la NIS2 Directive, destinada a garantizar la resiliencia cibernética de las infraestructuras.

Dentro de este marco regulador, destaca la IA francesa “Le Chat”, creada por la startup Mistral, cuyo objetivo es posicionarse como la alternativa europea responsable frente a la inteligencia artificial desarrollada por OpenAI en Estados Unidos.

Por otra parte, Estados Unidos, aunque aún no dispone de una regulación específica y enfrenta una fuerte presión por parte de las compañías de Silicon Valley, está orientando su enfoque hacia un modelo liberal en el que las empresas puedan autorregular sus modelos de IA. Este planteamiento responde al rechazo del sobreproteccionismo europeo, el cual consideran una desventaja competitiva frente a China.

Mientras tanto, el gigante asiático avanza en el desarrollo de una regulación propia, completamente controlada por el Estado, lo que le permite un manejo absoluto sobre sus modelos de IA y su uso en la infraestructura cibernética de sus instituciones y empresas, reduciendo drásticamente el riesgo cibernético.

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Con todo esto podemos afirmar que la cumbre ha sido esencial para poner sobre la mesa las distintas regulaciones, desafíos y objetivos que los agentes internacionales presentan sobre la IA. Así, la declaración final presenta el esfuerzo de la comunidad internacional por desarrollar esta incipiente y poderosa tecnología respetando los derechos humanos y del planeta, aún existiendo oposición, esta declaración solo representa un primer lienzo donde trazar y desarrollar todas las capacidades que presenta la IA, por lo que estas cumbres y congresos internacionales pueden que sean cada vez más recurrentes para revisar los nuevos descubrimientos y retos de la IA. 


Ana Belén Lor Gallego

Se encuentra al inicio de su carrera en la regulación digital y tecnológica, impulsada por la pasión de ayudar a que Europa se convierta en un líder digital indiscutible mediante la implementación de normativas claras y el fomento del uso ético de la tecnología para proteger los sistemas democráticos y a la ciudadanía. Durante su formación académica, participó en diversas actividades que le permitieron desarrollar habilidades esenciales en este ámbito.

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