
Hoy hablar de virus, malware o ransomware nos parece algo corriente, debido a que forman parte del día a día de la ciberseguridad. No obstante, esta historia empezó ya en los años 70, en una época en la que Internet todavía no existía como la conocemos.
El protagonista de esta historia, al que se recuerda como el primer virus informático de la historia se llamaba Creeper.
“I’m the creeper, catch me if you can!”
Para los lectores mas «gamers», quizá el nombre os sonará al conocido personaje Creeper de Minecraft, conocido por acercarse al jugador para explotar junto a este a traición, aunque en la vida real el virus fue menos «explosivo», ya que solo servía para probar comunicaciónes entre ordenadores y avisar al usuario con un divertido mensaje: I´m the creeper: Catch me if you can!
Creeper apareció en 1971, dentro del entorno de ARPANET, la red experimental y precursora de internet que conectaba universidades, laboratorios y centros de investigación en Estados Unidos. Los ordenadores de entonces eran máquinas enormes, caras y muy alejadas de cualquier idea de informática doméstica.
El programa fue creado por Bob Thomas, de BBN Technologies. Y, a diferencia del malware actual, no nació para exfiltrar datos ni destruir archivos o pedir rescates. Era una prueba técnica para demostrar si un programa podía moverse de un ordenador a otro a través de una red.
Funcionamiento y specs
Creeper se ejecutaba exclusivamente en sistemas DEC PDP-10 con el Sistema Operativo TENEX. Este se hacía una copia de si mismo en un nuevo equipo en Arpanet y cuando este saltaba a una máquina, mostraba el siguiente mensaje:
I’m the creeper, catch me if you can!
Traducido como: “Soy el Creeper, atrápame si puedes”.
Tras ello, se borraba del equipo original y continuaba replicandose en busca de más equipos.
No borraba información ni bloqueaba el sistema. De hecho, tenía más de experimento que de una amenaza real. Pero lo importante no era lo que hacía, sino lo que demostraba: un programa podía desplazarse por una red y aparecer en otros equipos.
¿Fue realmente un virus?
A Creeper se le suele llamar el primer virus informático de la historia, aunque técnicamente se parece más a lo que hoy llamaríamos un gusano.
Un virus suele infectar archivos o programas, en cambio, un gusano se propaga por una red de forma semiautónoma. Creeper por lo que encajaría mejor en esta segunda definición, pero más allá de la etiqueta, su importancia está clara: fue una de las primeras demostraciones reales de software capaz de moverse entre ordenadores conectados.
Reaper: el primer antivirus
La historia tiene una segunda parte bastante curiosa.
Para eliminar Creeper, posiblemente debido al hartazgo de los usuarios de Arpanet de recibir mensajes emergentes, se creó en 1972 otro programa llamado Reaper, de autoría desconocida. Su función era localizarlo y borrarlo de los sistemas afectados.
Suena poético pensar que si creeper decía: “atrápame si puedes” Reaper fue, quien le dió caza.
De forma muy primitiva, ahí aparece una dinámica que sigue viva hoy en el sector blue team de la ciberseguridad: propagación y defensa, malware y antimalware, ataque y contención.
De Creeper al malware moderno
Creeper fue tan solo un experimento prácticamente inocuo a contraparte del malware actual, con técnicas más avanzadas: ocultación, persistencia, robo de información, explotación de vulnerabilidades, botnets y ransomware.
Creeper aun así dejó una advertencia importante: cuando conectamos sistemas, también conectamos con riesgos.
La red en la que se movía, ARPANET nació para compartir recursos y facilitar la investigación. Sin embargo, esa misma solución, que un programa viajara de una máquina a otra, planteó el problema de vulnerabilidad en redes guiadas por un protocolo.








