
La Universidad de Zaragoza ha vuelto a participar los días 25 y 26 de marzo en Locked Shields 2026, el ejercicio internacional de ciberdefensa organizado por el NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence.
En esta edición, varios estudiantes de Ingeniería Informática, Telecomunicaciones y Derecho se han sumado a una actividad que simula un escenario de ciberguerra y obliga a defender infraestructuras críticas frente a ataques en tiempo real.
La participación local se ha desarrollado de nuevo junto a la Universidad de Valladolid, dentro de un entorno en el que los integrantes del equipo azul han tenido que proteger sistemas complejos, responder a incidencias y coordinarse bajo presión.
La iniciativa ha sido tutorizada por integrantes del grupo de investigación en ciberseguridad RME-DISCO del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón y ha contado con el apoyo logístico de la Cátedra Inetum en Ciberseguridad y Cloud.
Un ejercicio técnico, legal y comunicativo
Locked Shields reproduce la presión de un incidente nacional de gran escala. No se limita a blindar máquinas o contener intrusiones, sino que obliga a defender entornos con tecnologías muy diversas mientras otros atienden problemas de soporte, cuestiones legales, presión mediática y decisiones de comunicación estratégica.

Durante el primer día, los participantes tuvieron acceso completo a la infraestructura para reconocer el entorno, localizar vulnerabilidades y detectar posibles puertas traseras.
El segundo día, volvieron a acceder a las máquinas, dispusieron de unos minutos para desplegar medidas automáticas de defensa y, a continuación, comenzó la fase de ataque del equipo rival.
El balance técnico ha sido especialmente positivo. El grupo ha logrado situarse como el mejor en la parte de puntuación técnica, aunque la falta de un equipo más amplio para cubrir reportes y prensa ha impedido que el conjunto alcanzara la primera posición global y pudiera viajar a Estonia.
Por eso, los organizadores animan a que el próximo año se sumen más alumnos de Periodismo, Derecho y otras ramas que quieran aportar y, al mismo tiempo, nutrirse de una experiencia verdaderamente multidisciplinar.
Aprendizaje bajo presión y contacto entre perfiles distintos
Entre los estudiantes, la valoración de la experiencia ha sido positiva. Marta, graduada en ingeniera de telecomunicaciones, ha señalado que Locked Shields le parece “una buena experiencia” para aprender, conocer a personas con inquietudes similares y entender “cómo funciona un sistema de simulación en operaciones reales”.
También Luis, estudiante de telecomunicaciones, ha destacado el componente práctico del ejercicio. Según ha explicado, la actividad le ha permitido aprender a trabajar “bajo presión” y a analizar amenazas en tiempo real, además de salir con nuevos conocimientos adquiridos.

Desde una perspectiva distinta, Fátima, jurista y estudiante del Máster de Abogacía, ha calificado la experiencia como “bastante buena”.
En su caso, ha subrayado el valor de pasar dos días en un ámbito ajeno al suyo y salir de su zona de confort. También ha destacado que le ha servido para ver cómo trabajan otras disciplinas y afrontar situaciones marcadas por la presión del tiempo y los ataques constantes.
Los tres coinciden además en que el ejercicio facilita el contacto con alumnado de otros grados y perfiles. Entre las ideas que más se repiten está la posibilidad de poner conocimientos en común, ayudarse mutuamente y descubrir ámbitos profesionales que quizá antes no contemplaban.
Los organizadores destacan el valor formativo
Desde la organización local, los investigadores y egresados que han acompañado al grupo consideran que la actividad ofrece una oportunidad especialmente valiosa para el alumnado.
Uno de ellos resume que se trata de una buena ocasión para que los estudiantes interactúen con “entornos reales” y, al mismo tiempo, para reforzar la colaboración entre universidades.

En ese sentido, también destacan la utilidad de trabajar junto a la Universidad de Valladolid, no solo por la parte técnica del ejercicio, sino por la posibilidad de generar sinergias y conocerse mejor entre equipos que comparten interés por la ciberseguridad.
Una experiencia consolidada entre el alumnado
La experiencia de años anteriores ya había dejado una valoración favorable entre los participantes de la Universidad de Zaragoza.
En la edición previa, una docena de alumnos integrados en el equipo azul trabajaron en la defensa de segmentos de una infraestructura crítica ficticia junto a estudiantes y profesorado de la Universidad de Valladolid.

Ese precedente y la edición de este año refuerzan la idea de que Locked Shields no solo sirve para poner a prueba conocimientos técnicos, sino también para entrenar la toma de decisiones, la coordinación entre perfiles distintos y la respuesta ante incidentes complejos en condiciones de presión realista.























