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Aragonesa de Servicios Telemáticos (AST) aprovechará las obras de mejora de la carretera Plan-Chía para desplegar una nueva red de fibra óptica entre los valles de Plan y Benasque, una actuación con la que el Gobierno de Aragón busca reforzar las comunicaciones entre Sobrarbe y Ribagorza y reducir las incidencias que afectan a la telefonía y al acceso a internet en la zona.

La operación se apoya en la intervención prevista sobre el trazado que cruza el puerto de Sahún, a 2.025 metros de altitud, dentro del Plan Pirineos. La mejora no se limita al transporte por carretera: servirá también para cerrar una infraestructura crítica de telecomunicaciones en una de las áreas donde la conectividad sigue dependiendo en exceso de un único enlace.

Ese es ahora mismo el problema de fondo. El Valle de Benasque opera con una sola vía principal de comunicaciones, procedente de Castejón de Sos, lo que convierte cualquier avería o corte en un punto de fallo con impacto directo sobre hogares, empresas y servicios públicos.

Un segundo camino para la red

La nueva actuación plantea precisamente crear un segundo camino de fibra entre ambos valles. Esa redundancia permitirá a los operadores mantener el servicio o minimizar el impacto cuando falle el trazado actual, algo especialmente relevante en una zona donde los cortes se han vuelto más frecuentes en los últimos meses por las condiciones meteorológicas adversas.

Las obras de la carretera contemplan la actuación sobre 25 kilómetros, con un plazo de ejecución de 17 meses y un presupuesto de 7 millones de euros. El inicio está previsto, si no hay cambios, para el próximo mes de mayo.

De forma paralela, el despliegue de la nueva red de fibra contará con una inversión de más de un millón de euros. El objetivo no es solo mejorar la velocidad o la estabilidad de la conexión, sino reforzar la continuidad del servicio en un territorio donde una interrupción tiene consecuencias inmediatas sobre la actividad institucional y económica.

El impacto es especialmente sensible en el sector turístico, uno de los motores de la zona, pero también en la prestación ordinaria de servicios públicos y en la operativa diaria de empresas y vecinos. En este contexto, la fibra deja de ser una mejora técnica menor y pasa a ser una infraestructura de resiliencia.

Además, el Gobierno de Aragón ha constituido un grupo de trabajo con operadores de telecomunicaciones para estudiar soluciones inalámbricas a corto plazo que puedan aportar conectividad alternativa mientras se completa el refuerzo de la red fija. Ese frente servirá para medir si la respuesta pública se limita a parchear incidencias o si, esta vez sí, corrige una debilidad estructural de la conectividad en el Pirineo aragonés.